INTRODUCCIÓN

Cistitis intersticial es un término acuñado por Skene en 1887, con posterioridad ha ido sufriendo distintas revisiones, que en definitiva siguen arrastrando y ajustándose al precario concepto diagnóstico inicial.  Fundamentalmente se refiere a un proceso inflamatorio crónico particular y de origen idiopático (desconocido) de la vejiga urinaria, su diagnóstico se hace principalmente por descarte de otras enfermedades diagnosticables  aunque el hallazgo de ciertas lesiones en la mucosa de la vejiga, en un pequeño porcentaje de casos,  incluyen de forma automática el diagnóstico. Este trastorno cursa con una suerte de síntomas y signos muy variables de unos pacientes a otros,  cuya principal característica vamos a decir que es el SUPUESTO hecho de NO SER UNA CONDICIÓN INFECCIOSA. Y es este último punto el que vamos a discutir en este artículo. 

La alta variabilidad en la intensidad y sintomatología que se presenta, y la ausencia de un marcador común a todos los casos, implica que  una definición clínica inequívoca de la condición es imposible. Es por ello que los investigadores más avanzados empiezan a cuestionar el término de Cistitis Intersticial (CI) y creen que bajo esta denominación se está englobando a diversas entidades clínicas, por lo que la Cistitis Intersticial como tal, sería una especie de cajón de sastre. Se ha propuesto otro término para englobar a estos pacientes, el Síndrome de Dolor Vesical.  Personalmente comparto más este criterio, y considero más adecuada la denominación de Síndrome de Dolor Vesical (SDV), que en inglés sería Painful Bladder Sindrome (PBS), siglas estás últimas que verán en muchos artículos publicados en español sobre el tema. El concepto de Síndrome de Dolor Vesical (SDV) abre el campo de visión del problema, porque reconoce que pueden haber en cada paciente distintas causas que originan un cuadro sintomatológico similar, donde el denominador común va a ser siempre la premisa de que su razón no es infecciosa. Sin embargo, técnicas microbiológicas específicas (basadas en el broth culture) están demostrando que en una gran mayoría de casos de SDV sí existe infección bacteriana silente. 

Aun así,  SDV sigue siendo una denominación que no consigue definir y englobar a la totalidad de los pacientes con este problema, porque no considera aspectos como el componente inflamatorio, la presencia o no de ciertas lesiones y su cronicidad. Razones por las cuales yo propondría una definición más extensa y abierta, tal como Cistitis Crónica Idiopática No Infecciosa (CCINI).

SINTOMATOLOGÍA Y DIAGNÓSTICO ACTUAL

En la actualidad, el diagnóstico de la CI/SDV se realiza o debe realizarse a partir de, de la exploración, el cultivo de orina, la cistoscopia con hidrodistensión y o la biopsia, pero principalmente se hace a través de la sintomatología y el descarte de otras patologías posibles.
Luego, existen distintos criterios que determinan la inclusión o exclusión de esta patología, principalmente nos referiremos a:

  • Criterios del “National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases”
  • Revisión de criterios por el «Interstitial Cystitis Data Base (ICDB) Study»

Los síntomas y signos más frecuentes que podemos encontrar son:

– Poliuria (micción frecuente)
– Disuria (dolor al orinar)
– Tenesmo (sensación de vaciado incompleto)
– Nicturia (necesidad de levantarse más de dos veces por la noche a orinar)
– Dolor, de intensidad variable y que normalmente se localiza a nivel suprapúbico, en la propia vejiga, periné o área pélvica.
– Ardor y quemazón en la vejiga y o uretra
– Alivio post miccional
– Pérdida del volumen urinario (por fibrosamiento del tejido vesical)
– Presencia de úlceras de Hunnter (CI ulcerosa o clásica, representa el 10% de los casos),su hallazgo implica diagnóstico directo.
– Presencia de glomerulaciones que son micro fisuras en el urotelio  (epitelio o mucosa que recubre el interior de la vejiga), y además podemos encontrar concomitantemente edema suburotelial, telangiectasias (ramificaciones de pequeños vasos sanguíneos) de los vasos en la lámina propia e inflamación linfocítica.
– Infiltrado mastocitario o eosinofílico (células inmunes muy inflamatorias)
– Discreta elevación de eritrocitos (glóbulos rojos) en la orina.
– Discreto y recurrente aumento de leucocitos en orina
– Bacteriuria (discreta cantidad de bacterias) en los cultivos urinarios (que no se consideran infección según el estándar actual)

Las condiciones de salud que normalmente deben descartarse son:

  • Factores ginecológicos (vaginitis, endometriosis, inflamación pélvica, etc.)
  • Neurológicos
  • Infecciosos 
  • Prostáticos
  • Trastornos digestivos (tal como enfermedades inflamatorias intestinales, etc).
  • Cáncer urológico

No se dispone de marcadores biológicos específicos para su diagnóstico, si bien hay investigaciones recientes que empiezan a relacionar la presencia en la orina de un glucopéptido, el Factor Antiproliferativo (APF), con alteraciones en el epitelio de la vejiga que posteriormente dan pie al desarrollo de la inflamación. El APF parece tener cierta relación con la activación de la serina-treonina quinasa, que tiene una participación clave en la formación del moco,  la proliferación celular, la migración y la supervivencia de las células del epitelio de la vejiga. Y esto es algo realmente muy interesante. Pero a su vez abrimos una nueva pregunta, ¿Qué detona la producción del APF por parte de las células del urotelio?

Concluyendo, el diagnóstico puede ser realizado por algoritmos que comprenden varias de las siguientes pruebas:

  • Descarte de otras patologías que puedan explicar el cuadro inflamatorio y doloroso.
  • La historia clínica del paciente y una detallada descripción de los  síntomas.
  • La exploración. 
  • Urocultivos. Las actuales técnicas utilizadas no son suficientemente sensibles para evaluar infecciones crónicas de bajo grado. 
  • La cistoscopia con hidrodistensión (La acumulación de datos científicos sobre diagnósticos muestra que la cistoscopia y la hidrodistensión pueden no ser lo suficientemente sensibles o específicas).
  • el test de Parson (test del potasio)  
  • la biopsia.

Sin embargo, insistimos en que no existe un estándar diagnóstico de oro (100% definitorio), y finalmente puede ser diagnosticada por descarte de otras patologías y el cuadro sintomatológico. Esta situación implica que un error en el proceso de descarte puede derivar en una cascada de errores que lleve a un diagnóstico totalmente equivocado.Tal y como veremos, al haber tantos terrenos que pueden influir en el proceso inflamatorio de la vejiga, las posibilidades de un falso diagnóstico aumentan de forma exponencial.

Normalmente pueden pasar años hasta que las personas afectadas llegan al diagnóstico, y si es que este finalmente llega, durante ese periodo de tránsito es necesario poner nombre y dar una orientación a estas personas, de ahí mi propuesta de CCNI desde la perspectiva de la medicina biológica.

Es por estas razones que vuelvo sobre mi concepto de CCINI, porque nos obliga a revisar de forma sistemática, exhaustiva e integral al paciente y desde un inicio temprano, y no a partir de un estadio avanzado de la enfermedad, lo cual nos permite un enfoque y seguimiento del proceso así como su comprensión evolutiva. 

En muchos casos de cistitis diagnosticadas como no infecciosas, sí existe un cuadro infeccioso de bajo grado que solo puede ser identificado con técnicas analíticas especiales   BROTH CULTURE PLUS


CISTITIS CRÓNICA IDIOPÁTICA NO INFECCIOSA (CCINI)

Hasta que llegue un posible diagnóstico oficial, encuadremos el problema

Si tienes un dolor constante o recurrente en la vejiga, y con muchos síntomas de los descritos con anterioridad,  tus cultivos dan negativo y ningún especialista sabe decirte qué tienes, es posible que tengas CCINI:

Al referirnos a cistitis, ya estamos expresando no solo el terreno donde se produce la alteración, sino que estamos indicando el carácter inflamatorio y o doloroso asociado.

Para confirmar el proceso doloroso no hacen falta sofisticadas y costosas pruebas, basta con atender a los síntomas que nos refiere el paciente y a hacer una sencilla y simple exploración palpatoria y sensitiva del área hipogástrica o pélvica (que es donde se encuentra alojada la vejiga urinaria) palpando cada órgano y anejo y observando las reacciones del paciente.  Esta es la primera y más valiosa herramienta que tenemos, LA EXPLORACIÓN. 

Idiopático es un término que se utiliza en medicina para expresar el desconocimiento que se tiene respecto a la causa u origen de una patología.  

Crónico, este término nos indica un estado sostenido en el tiempo y de carácter irreversible.

No infecciosa. Al expresar el carácter no infeccioso que se le supone, según los métodos diagnósticos estándar que se utilizan de forma rutinaria.

Por tanto,  no solo hemos definido con exactitud el problema, sino que además dejamos el campo abierto a su multietiología. Ahora bien, estos conceptos están explicados desde el razonamiento y punto de vista ortodoxo de la medicina farmacológica. Es decir: sabemos que hay una lesión en la pared de la vejiga, a ciencia cierta no sabemos por qué se produce, tiene un carácter irreversible, y solo cabe la utilización de paliativos en su abordaje.  Este es el planteamiento actual desde la perspectiva ortodoxa. 

 Sin embargo, desde el punto de vista de la medicina biológica,  estos conceptos comprenden la posibilidad de reversión y nos permiten un enfoque de mayor amplitud y con un pronóstico abierto, hagamos la misma revisión desde este nuevo punto de vista:

Lo idiopático puede ser entendido o descubierto si se busca de una forma amplia y adecuada, y sobre todo dentro de un contexto más amplio y no reduccionista (que aísla a los órganos y sistemas unos de otros, sin observar y comprender sus interrelaciones).

– Lo crónico nos indica que el proceso llegó a un punto de estancamiento, en el que dependiendo de muchos factores, este podría ser revertido o modulado (aumentando la vitalidad de los tejidos comprometidos, a través de la depuración de sustancias tóxicas acumuladas, el manejo de la inflamación, la reactivación de los procesos enzimáticos, etc.).

– No infecciosa, nos marca un punto de partida, que ha de ser cuestionado, ya que las pruebas estándar y criterios que normalmente se utilizan para descartar este punto, no son válidas para un padecimiento de tipo crónico, o para evidenciar infecciones crónicas de bajo grado que sí pueden producir sintomatología y un cuadro inflamatorio permanente.  Y muy especialmente no son válidas para detectar infecciones que se desarrollan bajo BIOFILMS BACTERIANOS, por tanto, lo primero que hay que hacer es descartar este punto mediante la realización una técnica suficientemente sensible y adaptada,  el BROTH CULTURE PLUS. Este concepto lo desarrollaremos extensamente más adelante. 

Por tanto cistitis nos indica un proceso inflamatorio inespecífico de la vejiga, crónico el estadio evolutivo en el que se encuentra el proceso, e idiopático nos está indicando que debemos de buscar la causa observando a la vejiga dentro del marco biológico en el que se encuentra, es decir, dentro de su contexto,  y no de forma aislada del resto del organismo.  La consideración de No Infecciosa, debe ser cuestionada a la luz de técnicas analíticas más sensibles y específicas en las que nos centraremos más adelante, como ya he indicado. 

CCINI por tanto, no es un diagnóstico, sino un cuadro sindrómico que describe el estatus del paciente con dolor crónico de la vejiga, durante el proceso de evaluación y estudio hasta llegar al diagnóstico final, en su caso. 

 

laboratorioEl Broth Culture aplicado al uroanálisis es una técnica analítica avanzada que se está realizando por unos pocos especialistas en USA Y UK, yo he podido estudiarla y acceder a sus principios técnicos, gracias a una querida paciente (M.L), y posteriormente en colaboración con un laboratorio de prestigio (Red Canaria de Laboratorios) y su Director Técnico, el Dr. Trujillo, hemos conseguido reproducir y traer a España, en exclusiva, esta extraordinaria técnica a la que hemos introducido una amplia variedad de mejoras, razón por la que la hemos denominado Broth Culture Plus.

Por tanto y a partir de este replanteamiento, veamos las nuevas posibilidades diagnósticas y terapéuticas que surgen, así como un giro radical en el pronóstico evolutivo de esta patología. 

POSIBLES ORÍGENES DEL CCINI de la CI o del SDV:

Se apuntan distintas causas como posible origen, donde pienso, tal como he venido apuntando, que con toda seguridad estamos hablando de una afectación multi o pluri factorial y por tanto, la posibilidad de que una o más de estas alteraciones esté presente va a ser posible, así como otras causas, que por definición han sido previamente negadas (la infecciosa). 

Tal es así, que no podemos mirar hacia otro lado ante el hecho de que en un gran porcentaje de casos de personas afectadas por el CCINI vamos a encontrar que este problema se da dentro de un marco biológico más complejo, así encontramos que dentro de cuadros fibromiálgicos, Síndrome de Fatiga Crónica, colon irritable, enfermedades inflamatorias intestinales, otros trastornos de origen autoinmune como el Lupus y personas atópicas, entre otras, los problemas de vejiga son marcadamente más frecuentes que en personas que no tienen esta clase de patologías.Tengamos en cuenta que la sintomatología en muchos casos puede ser causada por mecanismos celulares y moleculares de la inflamación, compartidos con reacciones inflamatorias de otras localizaciones. 

No podemos abordar este tipo de problemas desde un punto de vista reduccionista, mirando solo a la vejiga como si estuviera aislada del resto del organismo y pretender llegar entender o solucionar el problema, esto es literalmente imposible.  Si insistimos en mirarla de este modo siempre será un trastorno idiopático. Por tanto, Tendremos que hacer el esfuerzo de mirar a la vejiga dentro de un marco más amplio e integrativo. Es necesario entender el problema dentro del contexto en que se da, y entender que la solución también pasa por normalizar ese contexto.

 

FACTORES  QUE ORIGINAN O PARTICIPAN EN EL DESARROLLO DE LA CCINI 

FACTORES QUE CLÁSICAMENTE SE RELACIONAN
  • INFECCIONES OCULTAS (no detectables por los medios de uroanálisis ordinarios)
  • Alteraciones en la calidad del moco producido por el epitelio de la vejiga, originada por un defecto de los glucosaminoglicanos. Esta alteración produce una desprotección de la mucosa que la hace más sensible a las sustancias irritantes y aumenta su permeabilidad, permitiendo la entrada anormal de ciertas sustancias como el potasio.
  • Infiltrado de mastocitos en la mucosa de la vejiga. Producen inflamación. 
  • Autoinmunidad (el propio sistema inmune ataca a los tejido de la vejiga).
  • Producción de agentes anti proliferativos como el APF anteriormente mencionado, que reduce la capacidad regenerativa de la mucosa de la vejiga. 
  • Alteraciones neurogénicas (cambio en la sensibilidad y actividad de los nervios de la vejiga). 
  • Alteraciones en la perfusión sanguínea de la vejiga
  • Alteraciones en el metabolismo del óxido nítrico. 
  • Alteraciones en el sistema de señalización purinérgico

Nótese que prácticamente todas estas posibles causas, pueden ser explicadas o generadas por una infección crónica silente

OTRAS POSIBLES CAUSAS OBSERVADAS DESDE MI EXPERIENCIA
  • Formación de biofilms bacterianos en la pared de la vejiga
  • Infección urinaria bacteriana crónica de bajo grado
  • Infecciones crónicas no diagnósticadas por mycoplasmas, ureaplasmas o chlamydias
  • Infecciones virales (sistémicas) o parasitarias silentes.
  • Inflamación intestinal y Síndrome de intestino hiperpermeable.
  • Vaginosis Bacteriana con ITUs recurrentes.
  • ITU (infección del tracto urinario) recurrente que acaban debilitando la pared vesical. 
  • Alteración de la ALOSTASIS (Estrés crónico y neurosomatización, ansiedad y trastornos adaptativos en general).
  • Histaminosis
  • Candidiasis intestinal
  • Disbiosis intestinal
  • Sensibilidades alimentarias
  • Inflamación crónica de bajo grado
  • Disfunciones endocrinas
  • Disfunciones inmunológicas
  • Hiper oxaluria
  • Inflamación pélvica crónica (de etiología muy diversa)

Alteraciones en la perfusión sanguínea de la cavidad pélvica.

En cada paciente vamos a encontrar siempre, un fondo biológico determinado (su constitución, y o padecimientos que pueda estar cursando), así como alguna o varias de las posibles causas que hemos enumerado.  Por tanto cada enfermo con CCINI, debe ser contextualizado y definido de forma individualizada,  por lo que el abordaje de su problemática también debe obedecer a este principio de individualidad. 

Debemos comprender que somos un todo, que cada parte de nuestro organismo se interrelaciona con el resto, y  que una situación patológica concreta, como por ejemplo una candidiasis intestinal, puede crear una cascada de acontecimientos patológicos: por ejemplo, puede generar un deterioro de la mucosa intestinal, con aumento de su permeabilidad, y esto a su vez derivar en intolerancias alimentarias que empeoren la hiperpermeabilidad, y aumenten la inflamación intestinal y sistémica así como la activación de los mastocitos y la liberación de histamina, que a su vez generará más inflamación general. Este es  un ejemplo de los cientos de cadenas que generan círculos viciosos imposibles de encuadrar en una patología concreta, debido a que intervienen muchas variables además de la constitución y forma de reaccionar particular de cada individuo frente a una misma agresión o estresor.  Por tanto debemos tener en cuenta que muchas de las consideradas como posibles causas, son o pueden ser el efecto de otras causas anteriores (el organismo es un todo).

¿Por qué los urocultivos ordinarios no son válidos para detectar las posibles infecciones en la  denominada Cistitis Intersticial?

Existen numerosas razones que vamos a exponer:

Las técnicas de cultivo microbiológico urinario que se utilizan actualmente en el diagnóstico de las infecciones de orina, están pensadas para infecciones agudas (puntuales) y de una intensidad infecciosa alta. El criterio que todavía hoy se sigue empleando, es el Criterio de Kass, que como su nombre indica, fue desarrollado por Kass, en los años 50. Este criterio establece que en el cultivo urinario han de detectarse unas concentraciones de bacterias superiores a 100.000 ufc/ml (105 unidades formadoras de colonias por mililitro de orina). A la fecha de hoy, estamos en el año 2018 y por tanto han pasado unos 70 años, e increíblemente sigue prevaleciendo este criterio. 

Con posterioridad otros autores han propuesto recuentos más bajos para pacientes con sintomatología, estableciendo valores de 1.000 (103) ó 100 (102) ufc/ml, pero obviamente, estos criterios han sido completamente soslayados en la práctica habitual. 

Actualmente, en los urocultivos bacterianos en los que el crecimiento de bacterias es inferior a 100.000 ufc/ml, se considera bacteriuria. Los laboratorios, por sistema, cuando aparece bacteriuria no identifican el germen o gérmenes y tampoco hacen el antibiograma. 

Conceptos
  • Bacteriuria es la presencia de bacterias en la orina en una cantidad insuficiente para considerar infección.
  • Antibiograma es una técnica en la que se prueba la capacidad de distintas sustancias antibióticas para eliminar de forma efectiva un germen previamente aislado.

Tengamos en cuenta que, a priori,  la vejiga es un terreno que debe ser estéril, es decir, en él no tenemos por qué encontrar bacterias. Sin embargo, es cierto que podemos encontrar a personas asintomáticas, en las que se detecta un bajo número de bacterias en su orina.

Un gran número de pacientes diagnosticadas con Cistitis Intersticial, comenzaron su historia con infecciones de orina repetidas y frecuentes,  y que en su inicio sí se detectaban en los cultivos ordinarios, recibiendo tratamientos antibióticos. Muchas veces por la urgencia y sintomatología tan dolorosa que se presenta, así como por el riesgo que existe de que la infección ascienda y alcance los riñones (pielonefritis), el médico prescribe un antibiótico sin cultivo y antibiograma previo, si los síntomas remiten con el tratamiento no se hace nada más, y si los síntomas reaparecen, ya puede plantearse hacer el cultivo con antibiograma para identificar al germen y ver además a que antibiótico es sensible.  En muchos de estos casos, los síntomas pueden persistir (atenuados o no), a pesar de utilizar antibióticos específicos y bien seleccionados.  En esta parte de la historia de infecciones y continuos tratamientos antibióticos, llega un punto en el que en los cultivos ya no se detectan gérmenes, a pesar de que las molestias persisten. O se detecta bacteriuria, y en este caso el laboratorio simplemente informa de que la cantidad de bacterias detectadas es inferior a 100.000 ufc/ml, y se considera por tanto que los síntomas no están asociados a esa cantidad de bacterias, ya que según el criterio de Kass no posee magnitud suficiente para considerarse una infección. 

Otra circunstancia que suele ocurrir es que al hacer el cultivo se detecte una bacteriuria originada por más de un germen, en cuyo caso automáticamente se asume que esto ocurre por contaminación de la orina, es decir, que al miccionar y recoger la orina, hubo contacto con los genitales externos y la orina se contaminó con las bacterias que colonizan a los mismos. Esto es otro gran error metodológico que se está asumiendo dentro del protocolo estándar microbiológico urinario.  Pues en las infecciones crónicas de bajo grado, o infecciones producidas por formación de Biofilms bacterianos, esta circunstancia en la que se encuentran varios gérmenes es relativamente común. 

Lo que también hay que saber, es que las distintas bacterias para desarrollarse en medios de cultivo, precisan de medios específicos a sus características, es decir, no existe un medio de cultivo universal en el que cualquier tipo de bacteria que se siembra vaya a crecer, sino que se requiere utilizar medios de crecimiento distintos y específicos, que se ajusten a las variantes características y necesidades de los muy diversos tipos de bacterias que pueden producir infecciones urinarias.   Generalmente se utilizan solo dos medios de cultivo (principalmente C.L.E.D MEDIUM y MAcCONKEY AGAR) o kits de cultivo poco sensibles y específicos, que son rápidos y están muy bien para detectar infecciones agudas y de alta intensidad de crecimiento, pero que no son válidos para las infecciones crónicas de bajo grado que son las que se dan en este tipo de problemas, y que presentan unas características particulares, y por tanto, requieren de medios y procedimientos específicos para su identificación, en este caso hablaremos del Broth culture plus. 

Por último, mencionar que los tiempos que se emplean de forma protocolaria en los cultivos estándar, son muy rápidos, mientras que en las infecciones bacterianas crónicas de bajo grado, los tiempos requeridos para el crecimiento correcto de las bacterias presentes en la orina deben ser más prolongados. 

INFECCIÓN CRÓNICA DE BAJO GRADO

Con toda seguridad, un gran número de personas que padecen CCINI o que tienen un diagnóstico de CI/SDV, pueden tener una infección crónica de bajo grado que esté causando esta patología, o cuando menos, que esté agravándola de forma importante.

Esto es especialmente posible en aquellas personas que tienen un historial amplio de infecciones urinarias,  y su problema se originó a partir de una de estas numerosas infecciones. 

En este tipo de infecciones lo que ocurre es que queda un residual de bacterias que han llegado a las capas profundas de la mucosa de la vejiga, capa que la acción de los antibióticos no alcanza. Esta pequeña cantidad de bacterias puede no ser detectada por los uroanálisis ordinarios, o ser valorada como una discreta bacteriuria que no se relaciona con la gravedad inflamatoria y sintomatológica que la persona sufre. 

La otra posibilidad, es que el residual de bacterias haya formado biofilms  para defenderse de las acciones repetidas de los tratamientos antibióticos. 

CONCEPTO
BIOFILM BACTERIANO O BIOPELÍCULA: es una especie de tejido polimérico o matriz que sintetizan las bacterias, y que se adhiere a la mucosa, quedando las bacterias comprendidas y protegidas entre este biofim y la mucosa, o insertas en el mismo. Los biofilms pueden ser producidos por una sola bacteria o por varias de ellas. Algunas bacterias tienen mayor capacidad que otras para producirlo.  Ver fig 1

PARA MÁS INFORMACIÓN: 

http://www.cresa.cat/blogs/sociedad/es/espanol-biofilms-bacterianos-por-que-deberia-importarnos/

– https://es.wikipedia.org/wiki/Biopel%C3%ADcula

http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1137-66272005000300002

Cuando el problema es que se han formado los biofilms bacterianos, es casi imposible que los cultivos ordinarios puedan detectar la presencia de las bacterias en la orina, porque al estar encapsuladas en dichos tejidos, no pueden crecer y reproducirse en los medios de cultivo. 

ESTADÍOS DE DESARROLLO DE LOS BIOFILMS BACTERIANOS

Este residual bacteriano que queda inserto en la mucosa vesical, puede producir un proceso inflamatorio crónico, que desemboque en las numerosas alteraciones histológicas observadas en la CI/SVD, tal como son la alteración de las proteínas de unión de las células de la mucosa, los infiltrados de células del sistema inmune en la misma, la alteración de la capa de glucosaminoglicanos, las alteraciones en la permeabilidad de la mucosa de la vejiga así como su adelgazamiento y fragilidad. Este deterioro puede ser perfectamente explicado por la acción del sistema inmunológico contra estas bacterias residuales, y también por las endotoxinas y exotoxinas que las bacterias pueden producir con efectos lesivos sobre la mucosa, una mucosa, que se debilita cada vez más y más como consecuencia de la inflamación crónica. 

Fig 1 Representación del urotelio y sus principales partes constituyentes.

La detección de este fenómeno infeccioso crónico sería clave para la resolución total o parcial del problema, y si se detecta ya no podríamos hablar de una patología idiopática, o no infecciosa, y tendríamos que denominarla como Cistitis Crónica Infecciosa (CCI).

Lo que luego hay que tener en cuenta es qué nivel de deterioro presenta la vejiga a partir del  tiempo (más o menos prolongado) de evolución de esta infección crónica. 

Sin duda y en cualquier caso va a dejar secuelas en el estado y la actividad del urotelio así como incluso alteraciones en los propios tejidos anejos. 

Usemos el siguiente símil: un huracán que destruye una población, el huracán pasa, pero deja tras de sí una serie de destrozos, si no reparas dichos daños ahí quedarán. En la situación que nos ocupa, y en muchos de estos casos, puede ocurrir lo mismo, es decir, se detecta y consigue eliminar la infección crónica (el huracán), pero los daños que hayan quedado en la vejiga pueden ser en ocasiones muy costosos de reparar. Y en cualquier caso hay que ocuparse de ellos, porque persistirán muchos síntomas, la mucosa seguirá debilitada tanto en su funcionalidad, como en su propia integridad y habrá que recuperarla estructural y funcionalmente. 

En el supuesto de la existencia de biofilms, el tratamiento es más complicado y largo, porque se precisa eliminar o disolver el biofilm para poder eliminar a las bacterias que lo forman definitivamente. Téngase en cuenta que el biofilm bacteriano es una capa de protección que impide la acción eficaz de los agentes antibióticos.

Los biofilms bacterianos siempre implican una infección crónica sea cual sea el tejido en que se encuentran. Actualmente, algunos especialistas en esta materia, promueven tratamientos con diversos antibióticos farmacológicos que se van rotando a lo largo del tratamiento, estos tratamientos que se proponen son muy largos y prolongados en el tiempo, y obviamente, al ser los antibióticos fármacos con una toxicidad asociada, pueden producir otros problemas secundarios, o también, darse la circunstancia de que directamente muchas personas no los toleran.  Tener en cuenta que algunos antibióticos, utilizados por mucho tiempo pueden producir inmunodepresión, además de alteraciones importantes en el microbioma, candidiasis crónica y daño renal entre otras posibles consecuencias observadas. 

BROTH CULTURE PLUS

 Broth culture es una técnica común en microbiología para asegurar el buen crecimiento de las bacterias en los medios de siembra.  Las bacterias si están presentes en poca cantidad, o están sometidas a cierto estrés pueden no crecer en los medios habituales que se utilizan para su siembra e identificación. Broth culture plus es una técnica de uroanálisis que ha sido extensamente mejorada y de complejo procesamiento que puede detectar pequeñas concentraciones de bacterias, además de ser eficiente en la detección de infecciones causadas por biofilms bacterianos, dado que parte de este procesamiento implica técnicas que consiguen desintegrar posibles restos de biofilms que se encuentran en la orina, liberando así a las bacterias que contiene este, y haciendo viable su cultivo y crecimiento.

Además, en esta técnica se utilizan un número más extenso de medios de crecimiento, y los medios de crecimiento son enriquecidos para una mayor fiabilidad. Igualmente los tiempos que se emplean para los cultivos son mucho más largos para asegurar el crecimiento. 

Por tanto el Broth Culture Plus es como una especie de amplificador que nos permite detectar las bacterias que los cultivos ordinarios, poco sensibles, no son capaces de detectar. 

En el Broth Culture Plus, utilizamos hasta doce medios de cultivos distintos, y reforzamos su resultado y eficacia con la realización paralela de una citología urinaria, técnica que consiste en la minuciosa observación microscópica del sedimento de la orina, donde podemos observar muchas anomalías posibles en la vejiga (glóbulos rojos, células del epitelio, hongos, bacterias, etc). Finalmente para las bacterias detectadas se realiza un antibiograma. Con todos estos datos su médico puede establecer un diagnóstico más certero y desarrollar una estrategia terapéutica bien orientada y más efectiva, además de disponer de un método eficaz y sensible para el seguimiento del tratamiento y evolución del paciente.