INTRODUCCIÓN

Hace poco algo más de una década, la candidiasis intestinal crónica (infección causada por el hongos levaduriforme candida) era aún un problema bastante desconocido, y se empezaba a difundir información médica que relacionaba el sobrecrecimiento de esta levadura con una larga lista de síntomas y enfermedades que afectaban seriamente la calidad de vida de quienes padecían el sobre crecimiento de esta levadura oportunista. Se empezaron a crear foros de afectados, se desarrollaron y afinaron distintas técnicas de diagnóstico, y se empezaron a proponer diversas estrategias terapéuticas más o menos fundadas y más o menos efectivas frente a dicha infección. Yo participé en aquel desarrollo aportando algún artículo de difusión e investigando y tratando, hasta la fecha de hoy, a centenares de pacientes, que me permitieron investigar bien el problema en el campo práctico, y desarrollar una terapéutica muy efectiva. Inicialmente parecía que se exageraba al relacionar a la candidiasis con el desarrollo de tantos padecimientos como se decía, como por ejemplo el Alzheimer, parecía más que se estuviera exagerando gratuitamente sin que hubiera una fundamentación científica, pero al final resultó que efectivamente la candidiasis intestinal puede tener una trascendencia de la mayor importancia. 

En la actualidad la candidiasis intestinal sigue siendo una cuestión controvertida porque desde la medicina oficial, prácticamente, se sigue negando la existencia del problema, aún a pesar de existir una interminable lista de publicaciones científicas que demuestran su existencia, a pesar de existir técnicas analíticas muy fiables y precisas, y además de existir otras tantas publicaciones que demuestran el serio impacto que esta situación puede suponer para la salud de las personas afectadas. Como siempre, la ortodoxia va a remolque de las investigaciones y de las tendencias vanguardistas, pero lo importante es que tanto en el campo de la investigación, como en el campo de la medicina biológica, el problema de la candidiasis es bien conocido y ya no pasa desapercibido o se soslaya. 

Por otra parte, aunque cada vez se habla más de la relación existente entre cerebro e intestinos (Eje cerebro – intestino), hasta el punto en que al intestino se lo ha empezado a denominar como “el segundo cerebro”, y que existe mucha evidencia entre la relación de la microbiota intestinal y el cerebro, además de numerosas teorías e investigaciones que empiezan a argumentar desde un ángulo científico la naturaleza de esta conexión; todavía hoy hay muchos puntos oscuros que entender en este campo para alcanzar una comprensión completa del mecanismo que los une. 

Lo que sí sabemos es que el eje microbiota-intestino-cerebro no solo es un hecho, sino que es un sistema de comunicación bidireccional que incluye vías neurales, inmunitarias, endocrinas y metabólicas. La cuestión es que a pesar que no se entiende completamente cómo se relacionan, sí hay cada vez más evidencia de que la salud intestinal y en concreto su microbiota (los microorganismos que la colonizan) tienen una importante relación con la salud cerebral.

La microbiota intestinal es una compleja comunidad formada por numerosas especies de microorganismos, comúnmente se habla solamente de las bacterias que la conforman (componente mayoritario), pero aquí encontramos también virus, arqueas, hongos y protozoos. Tengamos en cuenta que solamente el 1% de los genes que se encuentran en nuestro organismo nos pertenecen, el resto (99%) corresponde a los microorganismos que nos habitan y que conforman el MICROBIOMA (masa de genes pertenecientes a la microbiota), y cuya composición y alteraciones no solo afecta al intestino, sino que también influye en la inmunidad de una forma muy notable, y en el desarrollo de numerosos trastornos, incluidos los trastornos en el Sistema Nervioso Central, nuestro CEREBRO. Hablaremos pues, del eje Microbiota – Intestino – Cerebro y su posible relación con la Enfermedad de Alzheimer (EA).

EL EJE MICROBIOTA-INTESTINO-CEREBRO EN LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

La EA es la forma más común de demencia, es un trastorno neurodegenerativo asociado con una progresiva degeneración cognitiva y con la aparición de placas amiloides debidas a la  acumulación cerebral de péptidos β-amiloide (Aβ), y la aparición de los denominados ovillos neurofibrilares asociados a la proteína TAU altamente fosforilada, que provocan la muerte de las neuronas, disfunción vascular y desarrollo de procesos inflamatorios cerebrales. Hasta hace poco estos factores se consideraban la causa del Alzheimer, pero estos hallazgos realmente no son la causa, sino el efecto de algo que todavía hoy no se conoce a ciencia cierta, y este interrogante es el que hay que responder: ¿por qué se producen? 

Cada vez hay más respuestas a esta última pregunta, por citar algunos ejemplos:

– Se ha encontrado que en las neuronas infectadas por el HSV-1 (herpes simple tipo I), que es el típico herpes que produce la lesión en labios y boca, se encuentran grandes cantidades de péptido amiloide y ovillos neurofibrilares.

– Así mismo se ha reconocido que el péptido amiloide tiene una potente acción antimicrobiana, siendo capaz de producir poros en los microorganismos. Pudiendo justificarse su aparición como respuesta defensiva a una infección previa.

Por otra parte, durante las últimas décadas, ha habido un incremento notable de la teoría que establece como origen de la enfermedad de Alzheimer (EA) procesos infecciosos que se desarrollan en los tejidos cerebrales, un creciente número de estudios y publicaciones científicas han encontrado una relación directa entre la EA y la presencia de diversos microorganismos (virus, espiroquetas, hongos) en el cerebro de estos enfermos. Se ha encontrado en cierto porcentaje del cerebro de enfermos de EA infecciones por Borrelia burdogferi, y distintas espiroquetas del genero treponema, sin embargo, también se han encontrado estos gérmenes en los cerebros de personas que no desarrollaron EA.

Por ello es trascendente y quiero destacar que una significativa cantidad de estos estudios demuestran la presencia de hongos en el 100% de las biopsias realizadas a cerebros de enfermos de Alzheimer, frente al hallazgo del 0% en el tejido cerebral de personas que no tenían EA u otro tipo de enfermedades neurodegenerativas (1,2,6,7)  

A la luz de estos descubrimientos en múltiples investigaciones, y teniendo en cuenta que la fuente más probable de los hongos hallados en el cerebro de estos enfermos, es el intestino, este y su microbiota se tornan como un factor clave a ser considerado en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

La presencia de hongos intestinales podría aumentar las probabilidades del desarrollo de la Enfermedad de Alzheimer

Todo parece apuntar a que las disfunciones de la barrera mucosa intestinal (síndrome de hiperpermeabilidad intestinal) asociado a una posible disbiosis (ya sea originada por candida u otros microorganismos), el aumento de la inflamación asociado a esta última causa, así como la traslocación o invasión desde el intestino hacia la circulación sistémica por parte de los hongos intestinales, más las disfunción de la barrera hematoencefálica, podrían ser uno de los posibles orígenes de la enfermedad de Alzheimer así como de otros trastornos neurodegenerativos asociados con el envejecimiento. 

Se sabe además, que algunas bacterias pertenecientes a la microbiota intestinal pueden segregar grandes cantidades de péptidos amiloides, lo que podría contribuir a la modulación de las vías de señalización y la producción de citoquinas proinflamatorias asociadas con la patogénesis de la EA. Estableciéndose así un nuevo argumento que asocia el eje Microbiota-intestino-Cerebro en la contribución al desarrollo de patologías neurodegenerativas. 

CONCEPTO DE BASE

LA BARRERA HEMATOENCEFÁLICA (BHE):

 Así como la mucosa intestinal ejerce una función de barrera mediante una permeabilidad limitada y selectiva del contenido luminal hacia los compartimentos orgánicos internos, limitando la entrada en el organismo de los microorganismos y sustancias indeseables, las arterias del cerebro poseen un sofisticado mecanismo de barrera que limita la entrada de agentes externos y microorganismos al cerebro, hablamos de la BARRERA HEMATOENCEFÁLICA.

 

Por tales razones, podríamos decir que el eje MICROBIOTA-INTESTINO-CEREBRO, parece que puede tener un papel clave en el desarrollo de la patología inflamatoria general, y de forma concreta y consecuentemente en la disfunción de la barrera hematoencefálica (BHE), y por tanto jugar un importante papel en el desarrollo o prevención de la enfermedad de Alzheimer (EA).

Detalle de arteria cerebral rodeada por astrocitos y neuronas.

CANDIDA Y ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

Como ya hemos dicho, hay una importante línea de investigación que evidencia el origen infeccioso, o al menos la presencia de infecciones, en el tejido cerebral de los enfermos de la EA, sin embargo, no en todos se encuentran determinados virus o bacterias, pero de los numerosos estudios de investigación consultados, en todos los cerebros de enfermos de EA,  lo que sí se encontró fue la presencia de distintos hongos. La detección según los diversos estudios se realizó mediante la identificación del ADN fúngico, la identificación de proteínas fúngicas o bien la detección mediante el uso de anticuerpos específicos. Dentro de este conjunto de hongos encontrados, el género candida se mostró como uno de los más presentes en todos los estudios realizados.

Los investigadores creen que la diversidad de hongos encontrados pueden justificar las variantes sintomatológicas y evolutivas de los distintos pacientes con EA. También esta hipótesis del desarrollo de la EA a partir de una infección fúngica cerebral, podría explicar el lento avance de la enfermedad, y la aparición de los ovillos neurofibrilares así como del péptido amiloide, que aparecerían como respuesta defensiva frente a la progresión de la infección fúngica. 

Ahora la discusión que queda abierta es si los hongos son causa o un efecto más de la enfermedad de Alzheimer, para lo cual se necesitarán nuevas investigaciones y estudios clínicos.

Es muy posible que todavía se tarden muchos años en dilucidar todas estas incógnitas que los nuevos hallazgos nos plantean, pero a tenor de la evidencia se empiezan a proponer terapias antifúngicas como freno a la progresión de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, resulta aún más interesante plantear una posible LÍNEA DE PREVENCIÓN a través del control del sobrecrecimiento de hongos intestinales, así como de la inflamación de la barrera mucosa intestinal y su hiperpermeabilidad. 

MÁS VALE PREVENIR QUE CURAR

Existe cada vez más información que relaciona el desarrollo del Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas con infecciones en el sistema nervioso central. Aún con toda la información existente se plantean dudas respecto a la causa real, dado que estas enfermedades tienen un carácter multifactorial.

Sin embargo, el princpio de prevención se fundamenta en el conocimiento de los factores que inciden en el desarrollo de un suceso, y mediante el control de esos factores podemos controlar dicho suceso. Pongamos un ejemplo:

para que pueda haber fuego se precisa de oxígeno, un combustible y una fuente de energía que arranque el proceso de combustión (el triángulo del fuego), en este triángulo, si quitamos uno de los elementos, no se producirá el fuego. Este es un modo eficiente de prevenir la formación de un fuego.

Si aislamos uno de los elementos no se producirá el fuego

 En el Alzheimer, aunque las infecciones por distintos microorganismos, o la presencia de hongos en todos los casos, apuntan a ser una de las causas de su desarrollo, sabemos que su desarrollo es multifactorial, es decir, existen una serie de factores de riesgo tanto genéticos como ambientales que, al interferir entre sí, dan lugar a una serie de acontecimientos que resultan en el inicio de la enfermedad. Esta serie de factores y condicionantes podríamos asemejarlos al triángulo del fuego y hablar del triángulo del Alzheimer. El sentido que tiene hacer esta analogía es hablar de la PREVENCIÓN. Es decir, si conocemos uno o varios puntos que intervienen en el desarrollo del Alzheimer, el conocimiento de estos elementos y el control de los mismos puede permitirnos prevenir el desarrollo o aparición de la enfermedad, o al menos reducir sus probabilidades de desarrollo.

 Conocida la importancia e impacto que tiene el eje Microbiota-Intestino-Cerebro, y a la luz del conocimiento científico actual, queda patente que este importante eje puede jugar un papel clave en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas. Este conocimiento así como las técnicas analíticas actuales, que nos permiten conocer el estado de la microbiota intestinal (la presencia o ausencia de hongos), además del estado de la mucosa (si existe o no existe inflamación en el intestino, y si hay o no hay un estado de hiperpermeabilidad intestinal), pueden ser una herramienta crucial en la prevención de las enfermedades neurodegenerativas y en concreto de la Enfermedad de Alzheimer.

PRUEBA RECOMENDADA

DISBIOSIS INTESTINAL PLUS 

Es una de las analíticas más extensas de la salud intestinal existentes, comprendiendo el estudio de su microbiota (parásitos, hongos y bacterias), marcadores metabólicos y enzimáticos, marcadores inflamatorios, metales pesados, así como factores inmunológicos, y digestivos, generando un extenso informe de unas 40 páginas sobre el significado de cada alteración hallada. Hasta hace poco, este tipo de pruebas solo se podían hacer en laboratorios americanos y a unos precios importantes, ahora y de manos de uno de los laboratorios más innovadores de España la podemos hacer aquí sin largos y costosos transportes que comprometen la calidad de la muestra, y a un precio muy competitivo.
Esta excepcional herramienta nos ofrece una importantísima información que nos permite realinear todos los elementos que puedan encontrarse disfuncionales, restaurando la salud del eje microbiota-intestino, el cual tiene una altísima incidencia en la salud general (trastornos neurodegenerativos, obesidad, diabetes, enfermedades inflamatorias intestinales, patología autoinmunitaria, etc.), y tal como hemos visto a lo largo del artículo “Candida y Alzheimer”, en la salud de nuestro CEREBRO. 
De este modo protegiendo el estado del llamado segundo cerebro, nuestro intestino, influimos positivamente en la salud de nuestro Sistema Nervioso Central de forma preventiva y a largo plazo.  Esta prueba es una pequeña inversión en salud que todos deberíamos hacernos, aunque solo sea una vez en la vida, pues sin duda nos ayudará no solo a vivir más tiempo, sino lo que es más importante, a vivir con mayor calidad de vida. 

BIBLIOGRAFÍA:
1 Mol Neurobiol.
 2018 Oct 18. doi: 10.1007/s12035-018-1388-y. [Epub ahead of print]

The Possibility of an Infectious Etiology of Alzheimer Disease.

Ashraf GM  , Tarasov VV  , Makhmutovа A  , Chubarev VN  , Avila-Rodriguez M  , Bachurin SO  , Aliev G

2 J Alzheimers Dis. 2017;58(1):1-15. doi: 10.3233/JAD-161141.

The Gut Microbiota and Alzheimer’s Disease.

Jiang CLi GHuang PLiu ZZhao B.

3 Med Hypotheses. 2007;68(4):822-5. Epub 2006 Oct 20.

Alzheimer’s neuroborreliosis with trans-synaptic spread of infection and neurofibrillary tangles derived from intraneuronal spirochetes.

MacDonald AB.

4 J Alzheimers Dis. 2017;58(1):55-67. doi: 10.3233/JAD-170058.

Identification of Fungal Species in Brain Tissue from Alzheimer’s Diseaseby Next-Generation Sequencing.

Alonso RPisa DAguado BCarrasco L.

5 J Alzheimers Dis. 2014;41(1):301-11. doi: 10.3233/JAD-132681.

Fungal infection in patients with Alzheimer’s disease.

Alonso RPisa DMarina AIMorato ERábano ACarrasco L.

6 J Alzheimers Dis. 2015;43(2):613-24. doi: 10.3233/JAD-141386.

Direct visualization of fungal infection in brains from patients with Alzheimer’s disease.

Pisa DAlonso RJuarranz ARábano ACarrasco L.

7 Sci Rep. 2015 Oct 15;5:15015. doi: 10.1038/srep15015.

Different Brain Regions are Infected with Fungi in Alzheimer’s Disease.

Pisa DAlonso RRábano ARodal ICarrasco L.

J Alzheimers Dis Rep. 2018; 2(1): 139–152.

8 Published online 2018 Aug 1. Prepublished online 2018 Jul 26. doi:  [10.3233/ADR-180073]

Innate Immune and Fungal Model of Alzheimer’s Disease

Bodo Parady