1. INTRODUCCIÓN

La candidiasis vaginal afectará a lo largo de su vida a un 75% de la población femenina en edad fértil, pero la Candidiasis Vulvo Vaginal Crónico Recurrente, (CVVCR), afecta, según las distintas fuentes consultadas, de entre un 6% y un 10% de esta población. En cifras concretas esto supone aproximadamente un millón (1.000.000) de mujeres afectadas por esta enfermedad en nuestro país. 

Técnicamente se da la condición de crónica cuando se tienen más de 4 episodios al año, pero esta consideración es discutible, y la revisaremos en este artículo.

CONCEPTOS
Vaginitis: inflamación de la mucosa vaginal. En medicina también se la denomina colpitis, de “colpo” (voz de origen griego que significa vagina).

Candida: es el nombre científico de una levadura que puede encontrarse en nuestro organismo y que tiene un carácter oportunista. Esto quiere decir que en condiciones de normalidad puede convivir pacíficamente con el resto de nuestra flora (intestinal, vaginal, etc.) pero frente a determinadas condiciones del sistema inmunitario o de nuestra flora (por toma de antibióticos u otras razones), pueden multiplicarse y producir una infección.

La vaginitis por Candida se caracteriza por picazón, ardor, dolor y enrojecimiento de la vulva y la mucosa vaginal, y a menudo se acompaña de flujo vaginal de un aspecto blanco y grumoso. Sin embargo, hay otras afecciones que pueden cursar con síntomas idénticos o muy similares y que pueden confundirse con la candidiasis. Por esta última razón se hace necesario disponer de pruebas diagnósticas específicas y fiables, en concreto hablaremos del TEST DE DISBIOSIS VAGINAL

No es lo mismo hablar de una candidiasis aguda o puntual, a hablar de una candidiasis crónica. La candidiasis puntual, es una situación que puede darse circunstancialmente, en un momento dado, que puede afectar a cualquier mujer y que con un sencillo tratamiento de óvulos se resuelve. Sin embargo, en la candidiasis crónica hay un factor o varios factores inherentes a la mujer afectada que la disponen a tal padecimiento, por lo que persiste por años o de por vida. Los tratamientos habituales solo palían temporalmente la infección (aunque no en todos los casos lo consiguen) hasta que nuevamente reaparece. Los brotes pueden cursar en períodos que pueden oscilar entre días a meses, o también hay un número de casos en los que las molestias persisten de forma continuada y con sintomatología más leve o severa. En la mayoría de los casos, la calidad de vida de la mujer y su vida sexual se ven comprometidas. Con el tiempo los brotes tienden a ser más frecuentes y cruentos. 

Las razones que típicamente se argumentan y conocen como causas de dicha condición crónica, solo pueden explicar un bajo porcentaje de casos. En este artículo comparto algunos de mis conocimientos adquiridos en la experiencia e investigación realizada en los últimos doce años de ejercicio, y sobre una base de más de 1000 casos tratados, donde uno de los hallazgos más importantes es que en más del 90% de los casos subyace un trastorno de la flora vaginal que es mal conocido y muy escasamente diagnosticado, LA VAGINOSIS BACTERIANA. En este último caso mientras no se identifique y trate esta condición, la candidiasis siempre seguirá apareciendo de forma recurrente, y las molestias persistirán. Dichas molestias unas veces serán atribuibles a la propia vaginosis, y en otras puede aparecer la candida, las mujeres a las que les ocurre esto se quedan muy desconcertadas y confusas, pues se piensa que todas las veces la molestia es producida por una candidiasis, solo que en algunas pruebas no se le detecta. Yo he tenido pacientes que a lo largo de años y con muchísimos cultivos realizados, solo se les detectó una vez la candidiasis, sin embargo, ellas insisten en que es una candidiasis lo que tienen, porque acuden con molestias a su médico, se les realiza un cultivo y se les dice que no tienen nada, cuando ellas si tienen molestias. Claro, Lo que ocurre es que al no ser diagnosticada la vaginosis es “como si no existiera”, y no se diagnóstica no porque no exista, sino porque las técnicas de análisis que se utilizan son incompetentes para este diagnóstico. Entonces es más fácil pensar que una cándida que no se detecta es lo que origina sus molestias, porque obviamente desconocen lo que es una vaginosis. Y esta situación es una razón de peso por la que el TEST DE DISBIOSIS VAGINAL es tan importante, porque permite realizar al profesional un diagnóstico correcto, y explicar a la afectada lo que realmente sí le ocurre, en lugar de estar persiguiendo una candidiasis fantasma por años.

2  VAGINOSIS BACTERIANA

                2.1    Conceptos de base

La vagina está cubierta por un tejido epitelial, la mucosa vaginal, abundantemente irrigado y muy sensible y dependiente de estrógenos y progesterona, y por tanto está sujeta a las variaciones hormonales del ciclo menstrual. La vagina se comprende dentro del sistema urogenital femenino, a la hora de abordar su patología debe considerarse dentro de este conjunto orgánico y funcional. 

CONCEPTO
MICROBIOTA: este término define al conjunto de microorganismos que residen en un entorno dado. En los seres humanos existen grupos de bacterias que colonizan y residen en las distintas capas superficiales del organismo. De este modo nos encontramos con las bacterias de la piel (microbiota cutánea), las bacterias de la boca (microbiota oral), las bacterias de la vagina (microbiota vaginal), las bacterias del intestino (microbiota intestinal), etc. Pero las colonias de cada segmento, lejos de ser grupos aislados e independientes del resto de colonias, están estrechamente interconectados y relacionados, formando en su conjunto un único y gran elemento funcional. 

La microbiota antiguamente era denominada como “flora”, así hablábamos de la flora intestinal, vaginal, etc. El término flora aún se sigue utilizando.

Es muy importante entender, que al igual que el intestino está poblado por una flora intestinal cuya carga de bacterias es de unos 100 billones, y hablamos de este modo de la MICROBIOTA intestinal, la mucosa vaginal también está habitada por una flora bacteriana característica y propia, mucho más compleja y variada de lo que se ha venido considerando hasta hoy, la MICROBIOTA VAGINAL, y en la que se encuentran diversos tipos de bacterias que, simplificando, podemos clasificar en tres grupos:

Flora protectora.- Compuesta por lactobacillus y algunas bifidobacterias, conocida a nivel médico como bacilos de Doderlein. Estas bacterias acidifican la mucosa vaginal y producen peróxidos y bacteriocinas, limitando así el desarrollo de otras bacterias y de los distintos patógenos. 
Flora habitual, acompañante o fisiológica.- Es un conjunto heterogéneo de bacterias que son habituales colonizadoras de la mucosa vaginal, a priori no son patógenos, pero la cantidad en que se encuentran así como variaciones dentro de una misma cepa sí pueden representar una situación patológica, la vaginosis bacteriana. 
Flora patógena.- Son microorganismos patógenos, que nunca deben ser considerados saprófitos o habituales en la mucosa vaginal (grave error que se comete con la cándida) y que siempre van a tender a generar un cuadro infeccioso con toda la sintomatología que ello puede conllevar.

¿Qué es una bacteria PATÓGENA?

“Se denomina patógeno a todo agente biológico externo que se aloja en un ente biológico determinado, dañando de alguna manera su anatomía, a partir de enfermedades o daños, visibles o no”

Una flora bacteriana vaginal (microbiota vaginal) equilibrada depende obviamente de diversos factores, ya que este equilibrio puede verse afectado tanto por factores endógenos o propios de la persona (hormonales, inmunológicos, etc.), o por factores externos (como por ejemplo la toma de fármacos tales como antibióticos, anticonceptivos, corticoides, por hábitos de higiene y hábitos sexuales de entre otros…).

                 2.2  Vaginosis bacteriana

  La vaginosis es un término médico mal definido y controvertido, que desde mi punto de vista, tal y como se plantea, es imposible de interpretar con exactitud, y para el cual no existe a fecha de hoy, desde la práctica diagnóstica habitual, un método 100% fiable para su diagnóstico. Con esto lo que quiero expresar de entrada es que dada su indefinición, es preciso redefinirlo para darle un valor práctico. 

Sin embargo, y paradójicamente, constituye la infección vaginal más prevalente en mujeres en edad fértil. 

vaginitis más frecuentes
1º Vaginosis2º Candidiasis3º Tricomonas4º Chlamydias

 

Digamos que, si hemos entendido el concepto de Microbiota vaginal (flora bacteriana vaginal), para definir la vaginosis bacteriana debemos comprender lo que es la disbiosis vaginal.

¿Qué es disbiosis? Entendemos por disbiosis un desequilibrio dentro de la microbiota, ya sea esta intestinal, vaginal, o del tipo que sea. Es decir, la normal composición y orden bacteriano funcional y equilibrado de dicha mucosa se ve alterado. 

Ahora, vamos a equiparar el término VAGINOSIS, CON DISBIOSIS.

                                                    VAGINOSIS BACTERIANA = DISBIOSIS VAGINAL

 

Y de este modo terminamos con la controversia en la definición de vaginosis bacteriana, aplicando un concepto útil y resolutivo que ayude a la paciente a comprender lo que tiene: DISBIOSIS VAGINAL. 

¿Cómo se diagnóstica? Pues mediante el historial de síntomas recurrentes más una técnica adecuada, el Test de Disbiosis Vaginal. Lo que no es normal es decirle a una mujer que tiene continuas molestias por años, que “no tiene nada”, o pensar que la causa es “la candida fantasma”

En concreto, y dentro de la flora vaginal, esta disbiosis es debida a que la flora protectora y su capacidad defensiva se ve alterada a la baja, o debido a que algunas bacterias de la flora habitual crecen desproporcionadamente con respecto a sus    valores normales (normalmente su valor se multiplica por más de cien veces, llegando algunas veces a observar elevaciones de más de 100.000 veces su valor fisiológico); o también, podemos encontrar que algunas bacterias potencialmente patógenas propias de la flora, como las gardnerellas, se elevan y empiezan a dar problemas.

En otros casos, la aparición de una bacteria netamente patógena y que no pertenece a la microbiota vaginal, puede invadir y colonizar la mucosa y producir, a parte de los síntomas que le sean propios, un desequilibrio en la flora, que da píe lógicamente a dicha vaginosis. Estas bacterias pueden ser Mobilincus, mycoplasmas, ureaplasmas, de entre otras.

Vemos pues, qué complejo es este fenómeno de la vaginosis y por tanto ya podemos intuir el porqué de su complejidad diagnóstica. 

En países como Alemania y EEUU, desde hace años hay laboratorios que ya valoraban la disbiosis vaginal a través de un estudio completo de la MICROBIOTA vaginal, y para poder hacer esta valoración en nuestro país, teníamos que enviar muestras del exudado vaginal a estos países, actualmente, en España, por fin tenemos acceso a esta prueba (TEST DE DISBIOSIS VAGINAL), y con el añadido de estarse realizando con técnicas de biología molecular de última generación 

(RT-PCR),  de las más precisas y fiables que existen hoy por hoy. Esto hace ya posible diagnosticar este complicado cuadro de vaginosis bacteriana y o la candidiasis con alta fiabilidad, lo cual permite al profesional, a su vez, entender y tratar con mayor eficacia la patología vaginal infecciosa crónico recurrente. 

Piénsese, que es el caso de muchas mujeres que sufriendo molestias importantes, se les dice que no tienen nada, dado que los medios de cultivo “no detectan” nada, pero esto no es porque la afectada no tenga un problema realmente, sino porque las técnicas empleadas de forma estándar son bastante deficientes de cara a detectar este tipo de problemas. 

                   2.3 Sintomatología y consecuencias más comunes

Téngase en cuenta que la microbiota vaginal cumple importantes funciones protectoras e inmunológicas. Cualquier alteración en su composición va a propiciar a su vez, alteraciones inmunológicas y una mayor predisposición a sufrir infecciones.

De entre las manifestaciones más frecuentes que podemos encontrar en la vaginosis tenemos:

  • Mayor propensión a sufrir infecciones por candida.
  • Mayor propensión a sufrir otras infecciones.
  • Mayor propensión a contraer el VIH.
  • Mayor disposición a sufrir inflamación pélvica.
  • Mayor predisposición a sufrir infecciones urinarias, especialmente post-cóito
  • En el embarazo, aumento de prematuridad
  • Disminución de la fecundidad.
  • Frecuentemente Leucorrea (secreción blanquecina o grisácea, y adherente a las paredes vaginales).
  • Puede haber cambios o mal olor de la secreción vaginal.
  • Puede haber sequedad vaginal.
  • Puede haber prurito, irritaciones y aparición de eccemas.
  • Mayor tendencia a sufrir la aparición de abscesos.
  • Mayor tendencia a sufrir reacciones inflamatorias.
  • Mayor propensión a la dispareunia (dolor durante las relaciones) o irritación de la pared vaginal post-cóito.

              2.4 Causas y diagnóstico

De entre las causas más frecuentes encontramos:

  • Cambio de pareja sexual o promiscuidad.
  • Toma de antibióticos y o corticoides.
  • Enfermedades infecciosas.
  • Situaciones de inmunodepresión.
  • Síndrome de fatiga crónica y fibromialgia.
  • Estrés.
  • Cambios en el PH vaginal (por múltiples causas).
  • Trastornos hormonales.
  • Duchas vaginales.
  • Tabaquismo y consumo de alcohol pueden contribuir a su desarrollo. 
  • Disbiosis intestinal
  • Síndrome de hiperpermeabilidad intestinal
  • Hipersensibilidades alimentarias

Como hemos venido diciendo, su diagnóstico por los métodos clásicos es difícil dado que es una enfermedad de entidad compleja, ya que su causa no reside en una única bacteria o germen, sino que es polibacteriana y difícil de precisar y definir con exactitud, dadas las múltiples variables que pueden intervenir en su desarrollo. Otro factor que hace difícil su diagnóstico es su controvertida definición y clasificación, además de que se ha infravalorado la importancia de dicha patología. Por si todo esto fuera poco, tenemos que muchas de las bacterias que la producen no son detectables en absoluto por las técnicas microbiológicas habitualmente utilizadas, e incluso debemos decir, que las técnicas que más pueden aproximarnos a su diagnóstico no son rutinariamente realizadas en la práctica habitual, por su laboriosidad. 

Por tanto, vamos a pasar por alto la descripción de los métodos habituales, y centrémonos en las soluciones y en la innovación actual.

Un diagnóstico preciso debe hacerse en base a los indicadores clínicos (síntomas y signos presentes), y por otro lado, tal como ya hemos dicho, el avance en el desarrollo de técnicas de biología molecular como la RT- PCR, nos permiten en la actualidad, hacer un estudio muy preciso de la microbiota, pudiendo detectar con alta precisión incluso las bacterias que hasta ahora no podían identificarse mediante las técnicas habituales.

Actualmente disponemos del TEST DE DISBIOSIS VAGINAL, en el que se hace un amplio barrido de las bacterias que componen la microbiota vaginal normal, detectando los desequilibrios de la misma, y además, estudia bacterias patógenas, algunas de ellas muy difíciles o imposibles de detectar por las técnicas habituales tal como mycoplasmas, chlamydias, atopobium vaginae, etc. Bacterias que no solo tienen un alto impacto a nivel ginecológico, sino que se relacionan con el desarrollo de muchas enfermedades sistémicas. 

Tal como he citado, hay muchas bacterias que no se detectan en los cultivos ordinarios, y por tanto y consecuentemente “no se tratan”, este estudio permite cubrir este ángulo muerto diagnóstico y enfocar correctamente un tratamiento. También, el hecho de comprender que un problema como la candidiasis crónica, está encuadrado u originado por un desajuste de la flora, permite corregir y supervisar el curso de los tratamientos. Razón por la que esta prueba presenta grandes ventajas de cara al tratamiento del problema. 

3. CANDIDIASIS VAGINAL CRÓNICA, VAGINITIS CRÓNICA

Las infecciones crónicas ginecológicas son un problema emergente, el concepto actual de la medicina farmacológica frente a este tipo de afecciones es el mismo que para una infección aguda, el razonamiento que se sigue es algo así: 

  • existe una infección porque un microorganismo “malo” ha invadido un tejido, en consecuencia, aplicaré un antibiótico para ese microorganismo, y eliminándolo solucionaré el problema. 
  • ¿Pero qué ocurre? Que lo mato y vuelve a aparecer, o lo trato de matar y no muere… Una y otra vez y así por años. 
  • ¿Y entonces?  Pues cabe pensar que sea que esa persona tiene un poco baja las defensas, pero y a este respecto ¿qué hacer? Porque resulta que a nivel farmacológico, prácticamente no existen fármacos que actúen positivamente sobre la inmunidad, inmunosupresores hay a toneladas, pero inmunoestimulantes… ¿Dónde están? 

La respuesta a esta última pregunta es que apenas existen. 

La industria farmacológica no se ha preocupado de esa cuestión. 

Decía el premio Nobel de Medicina Richard Roberts: 

«es que las compañías farmacéuticas tienen poco interés en gastar mucho para encontrar curas de algunas enfermedades porque una vez que se encuentra una cura eso limita enormemente el potencial de mercado. Prefieren encontrar medicamentos que sean efectivos contra enfermedades crónicas que los pacientes tendrán que seguir tomando durante muchos años, idealmente el resto de sus vidas».

(por este tipo de declaraciones le acaecieron no pocos problemas, viéndose obligado a desdecirse). 

 Más información en:
    http://articulosclaves.blogspot.com/2017/04/el-nobel-richard-roberts-se-me-cito.html

 

 

Pero por otra parte, es que además, y en gran medida, una de las principales causas del desarrollo emergente de las infecciones vaginales crónicas está originado por esas toneladas de fármacos con efecto inmunosupresor directo o indirecto que se utilizan de forma tan frecuente, destacando a los corticoides, pero principalmente, a los antibióticos, cuyo abuso (que no su adecuado uso) ha dado lugar al desarrollo de supermicroorganismos casi indestructibles, y a profundos desequilibrios dentro del ecosistema bacteriano natural. Obviamente no solo los fármacos y sus efectos “iatrogénicos” son responsables del creciente desarrollo de estas enfermedades, sino que también la alimentación actual, el modelo de vida, y el medio ambiente cada vez más tóxico en el que vivimos, al cual las mujeres (por estar sujeta a una estresante variación hormonal de carácter periódico) y los niños son especialmente vulnerables. Desde el punto de vista del sentido común se entiende perfectamente que 

                                    no se puede vivir sano en un medio ambiente enfermo

                                                                                                                                          

El abuso de los antibióticos ha dado lugar a la aparición de gérmenes superresistentes y agresivos o superadaptados.

El abuso de los antibióticos ha dado lugar a la aparición de gérmenes superresistentes y agresivos o superadaptados.

Las infecciones ginecológicas crónicas, no pueden tratarse de la misma manera que una infección puntual o aguda, es por eso que las denominamos crónicas. Tampoco deben ser consideradas como una patología simple, de hecho, en mi experiencia de los últimos 12 años tratando alteraciones de la salud realmente complejas (como el autismo infantil, el Síndrome de Fatiga Crónica, amiloidosis, trastornos autoinmunes, etc.) puedo afirmar rotundamente que las micosis crónicas o vaginitis crónicas en general, pueden ser patologías francamente complejas y complicadas de tratar, porque en primer lugar hay que decir que hablamos de un problema de orden microbiológico e inmunológico, donde muchas variables sistémicas intervienen. Con lo cual el problema finalmente trasciende el ámbito puramente ginecológico.

De hecho, existen numerosos estudios que demuestran que, las reacciones inflamatorias dadas en los procesos de candidiasis crónica son determinados por condiciones internas de la inmunidad y condiciones generales de la flora de las mujeres que la padecen, más que por el propio germen en sí. Son infecciones que están determinadas por las condiciones de la persona que las sufre y no tanto por el germen que las produce. Dicho de otro modo, el germen produce el cuadro, pero porque se dan las condiciones para ello, de otro modo no lo haría. 

A mí en consulta, siempre me gusta poner ejemplos simples e ilustrativos en lo conceptual, porque creo que es como mejor se integra la información.

Sobre lo que hemos expuesto pongamos el siguiente ejemplo:

Imaginemos un limón verde que dejamos sobre la mesa de la cocina, con el tiempo podremos ir viendo su proceso de maduración, observando cómo pasa de verde a amarillo y posteriormente veremos cómo su cáscara empieza a cambiar, arrugándose, hasta que un día y de forma súbita el limón aparece completamente lleno de unos pequeños hongos de color verdoso. ¿Qué es lo que ocurrió? Pues es tan simple como que los hongos estuvieron siempre ahí, están continuamente en el ambiente y simplemente están aguardando las condiciones ideales para proliferar. En el caso del ejemplo, en el momento que el limón pierde su capacidad defensiva, el hongo lo invade (es el principio de oportunismo). 

Básicamente siempre tendremos que buscar como posible causa de la cronificación condicionantes de la propia inmunidad de la mujer afectada además de otras posibles causas.

Algunas de las causas subyacentes a la cronificación son:

  • Infecciones virales crónicas silentes (principalmente Epstein Bar Virus y Citomegalovirus de entre los más frecuentes).
  • Vaginosis bacteriana no diagnosticada.
  • Formación de biofilms bacterianos y fúngicos.
  • Síndrome de hiperpermeabilidad intestinal e hipersensibilidad alimentaria (intolerancias, alergias, celiaquía)
  • Disbiosis intestinal
  • Intoxicación por metales pesados
  • Sensibilidad a químicos
  • Desajustes endocrinológicos (tiroidismos, diabetes, fatiga adrenal, entre otras)
  • Sindromes inmunodepresivos de algún orden
  • Estrés crónico
  • Causas iatrogénicas (efectos adversos farmacológicos).
  • Deterioro de la mucosa vulvovaginal por años de infecciones o por otras causas,
  • Parasitosis.

Por otra parte, se da la consideración de crónica siguiendo unos criterios algo discutibles, básicamente atendiendo al número de episodios que una mujer puede sufrir dentro de un período de tiempo determinado, pero no considera la duración del proceso, la respuesta más o menos adecuada que presente a los tratamientos habituales, o la duración de cada episodio. 

                3.1. Biofilms fúngicos y bacterianos

Otra de las grandes causas desconocidas de la candidiasis crónico recurrente, a parte de la existencia de la vaginosis bacteriana, es la presencia o desarrollo de biofilms por parte de la candida junto con otras bacterias que pueden proliferar en la vaginosis bacteirana.

Los biofilms o biopelículas son una especie de tejido polimérico o matriz que sintetizan las bacterias y candidas, y que se adhiere a la mucosa, quedando las bacterias y hongos comprendidos y protegidos entre este biofim y la mucosa, o insertas en el mismo. Los biofilms pueden ser producidos por una sola bacteria o por varias de ellas y en conjunción con la candida. De hecho, una de las bacterias que mayor facilidad tienen para producir biofilms son las gardnerellas, muy habitualmente encontradas en las vaginosis bacterianas. Junto con la candida, las gardnerellas pueden producir biofilms muy resistentes y difíciles de eliminar. 

Por otra parte, las biopelículas no solamente protegen a los gérmenes de la acción de los antibióticos, ya que se estima que se hacen hasta unas 1000 veces más resistentes a la acción de estos, sino que evitan que en los cultivos ordinarios crezcan las bacterias que se encuentran dentro de ellos. Esta es otro argumento a favor de la realización del Test de Disbiosis Vaginal, y es que, al utilizar técnicas de detección del ADN, no es preciso su crecimiento en medios de cultivo, consecuentemente sí es una técnica competente para detectar la presencia de las bacterias que se encuentran en los biofilms.  

  PARA MÁS INFORMACIÓN SOBRE BIOFILMS: 

http://www.cresa.cat/blogs/sociedad/es/espanol-biofilms-bacterianos-por-que-deberia-importarnos/

http://www.medigraphic.com/pdfs/derrevmex/rmd-2013/rmd135g.pdf

https://higieneambiental.com/calidad-de-aire-interior/formacion-de-biofilm-en-candida-albicans

4  UNA VISIÓN DE CONJUNTO, LA VAGINA NO ES UN ÓRGANO AISLADO

La cuestión está en que, una vez identificada la composición de la microbiota vaginal a través del test de disbiosis vaginal, es necesario analizar cómo repercute en nosotros la actividad de las bacterias que se encuentran en desequilibrio, y en concreto si una bacteria determinada es agresiva, inocua, su actividad nos beneficia o perjudica. Y por otra parte, ver como nuestro sistema inmunológico se relaciona con esta, es decir, básicamente saber si la tolera o la rechaza; si su relación con la inmunidad es positiva o conflictiva. Además, hemos de observar que este fantástico conjunto de bacterias debe estar dentro de un equilibrio, pues el desequilibrio o disbalance entre sus distintos componentes puede representar en sí mismo un problema.

La microbiota de cada mucosa está estrechamente relacionada con la microbiota del resto de mucosas, y todas en general, lo están muy estrechamente con la mucosa y microbiota intestinal. La interacción de las bacterias intestinales con nuestro sistema inmunológico supone un estímulo que puede ser positivo, inmunoestimulante, adaptativo, potenciador y regulador; o bien negativo, proinflamatorio, disregulador, de hipersensibilización, etc. Hablo de la flora intestinal, y la mayoría de las lectoras se preguntarán ¿qué tiene que ver el intestino con la vagina y una posible infección por cándidas? ¿A qué viene este salto?  La respuesta es muy contundente, lo tiene que ver TODO. ¿Por qué?, pues porque el sistema de mucosas del organismo, es decir: mucosa intestinal, mucosa broncopulmonar, mucosa vesical y mucosa vaginal, están interconectadas a través de las vías linfáticas, todas ellas están colonizadas por poblaciones bacterianas características y más o menos propias, el sistema inmunológico que poseen es común y está interrelacionado a través de las vías linfáticas que las interconectan (MALT, Mucosal Asociated Linfatic Tissue), y que forman un sistema de comunicación inmunológico extremadamente complejo y jerarquizado en donde la mucosa intestinal comanda la inmunidad del resto de las mucosas, y su flora bacteriana y la interrelación de esta con el sistema inmune  es clave en su funcionamiento y por lo tanto repercute directamente sobre el resto de las mucosas y el conjunto de la inmunidad. Esto no es una teoría, esto es un fundamento fisiológico elemental a fecha de hoy. 

Queda añadir, que la afectada por candidiasis vaginal crónica, debe en primera instancia eliminar la candidiasis intestinal crónica (Si la tuviera) para poder resolver el problema, de otro modo es imposible. 

La mucosa intestinal está altamente poblada por bacterias, está constituido por un complejo e intrincado mecanismo linfático asociado a través del cual se desplaza el 75% de las células inmunológicas de nuestro organismo.

La mucosa intestinal y su sistema linfático asociado representan la estructura inmunológica más compleja e importante de todo el organismo huma y comanda la inmunidad de todas las mucosas.

 

Dentro del vientre materno estamos libres de bacterias, es al nacer, cuando entramos en contacto con las bacterias de la madre en el canal del parto y luego con su piel y la leche materna, por un lado, y por otro, a través del contacto directo con el ambiente exterior que las bacterias nos colonizan. Este proceso es importantísimo para el futuro desarrollo inmunológico del bebe, porque es con este contacto íntimo que establecemos con las bacterias, que podemos desarrollar nuestra inmunidad. Imagínense hasta qué punto es esto importante, que estudios desarrollados por investigadores en el campo de la gnotobiología (campo que estudia a animales, que desde su nacimiento fueron aislados de las bacterias o bien que están en contacto solo con determinados gérmenes seleccionados) nos han mostrado que aquellos animales que crecen en entornos completamente libres de bacterias no consiguen desarrollar las estructuras linfoides asociadas al intestino y mucosas, estructuras necesarias para una buena y correcta función inmune, y además, que los glóbulos blancos de estos animales son funcionalmente incompetentes, tal es así que el contacto de uno de estos animales con unas simples bacterias con las que nosotros convivimos habitualmente sin problema alguno, a ellos les supone la muerte. 

La respuesta inmunológica vaginal presenta unas características muy particulares, pero es muy interdependiente de la actividad inmune y microbiológica de la mucosa intestinal, además de que también es sensible, obviamente, al estado sistémico de la inmunidad. Tal es así, que por ejemplo, la ligera elevación del Interferón gamma, una molécula que utiliza el sistema inmunitario para organizar la respuesta frente a los virus, puede marcar la diferencia entre que una mujer desarrolle una respuesta inflamatoria vaginal frente a la presencia de candida, o no lo haga. Es por esto que en las mujeres en las que hay infecciones virales crónicas (algo mucho más frecuente de lo que se piensa), en las que hay unos niveles de interferón un poco más altos que en la media de mujeres que no tienen tal problema, existe una mayor propensión al desarrollo de respuestas inflamatorias y agresivas a nivel vaginal frente a la presencia de candida. Téngase en cuenta que hay muchas mujeres totalmente asintomáticas en las que se detecta la presencia de candida en la vagina, ¿por qué estas mujeres no responden con inflamación, picor, etc.? Pues muy sencillo, la respuesta ya la hemos ido dando a lo largo de este artículo, porque la mujer que sí responde con inflamación sufre algún tipo de alteración en su inmunidad o microbiota que la predispone a una respuesta inflamatoria y agresiva por parte de su sistema inmune. 

5  A MODO DE CONCLUSIÓN

    La actividad inmunológica del intestino tiene un carácter sistémico que influye y determina al conjunto de la inmunidad del resto de mucosas, incluida la vaginal, su carga microbiológica también es importante porque a través del intestino se puede proyectar hacia el resto del organismo, mientras que la acción sistémica que posee la mucosa vaginal sobre el resto de la inmunidad y microbiota o flora es extraordinariamente menor y no posee esta proyección sistémica.

  • Es absurdo hablar de candidiasis crónica como si este fuera un 

problema binómico en el que intervienen solamente dos elementos: la vagina y la candida. La vaginitis crónica recurrente, ya sea originada por candidiais, por vaginosis o por cualquier otra causa, debe ser contemplada desde un marco sistémico, y desde el punto de vista microbiológico global.

    El conjunto bacteriano o flora vaginal debe estar equilibrado y el conocimiento de su estado es clave cuando hablamos de patología infecciosa-inflamatoria del tracto vaginal. No debemos limitarnos simplemente a valorar la presencia de un solo germen, aunque éste sea el causante de la infección y por lo tanto sea el más evidente. Tener una visión del ecosistema bacteriano vaginal, MICROBIOTA VAGINAL, puede ser de una gran ayuda para comprender, por qué un germen tiene la capacidad de establecerse de forma permanente en la mucosa vaginal, o de atacarla de forma recurrente. La solución al problema puede pasar por ampliar la visión de campo y comprender el entorno microbiológico que posibilita este hecho. Esto es importante porque muchas veces la candidiasis es el organismo que se ve, pero hay otros que coparticipan en la enfermedad y que por lo deficitario y limitado de las pruebas habituales no se detectan. Esta visión de conjunto es posible hoy por hoy gracias al desarrollo de potentes tecnologías e innovación en el campo microbiológico, tal como el
TEST DE DISBIOSIS VAGINAL. 

Vicente Saavedra.